domingo, 12 de marzo de 2017

El legado de su enemigo

¿Cómo iba a convencerle de que ella no era parte de la herencia si apenas podía resistirse a sus caricias?
El silencio en la sala resultó ensordecedor mientras se leían las últimas palabras del testamento del padrastro de Virginia Mason. De repente, la vida de la inocente Ginny quedó hecha añicos. Sin herencia, su futuro y el de su familia quedarían en manos del enigmático Andre Duchard.
El francés era extraordinariamente atractivo, pero también era todo aquello que Ginny despreciaba en un hombre; era arrogante y cínico. Pero un beso robado la haría sucumbir sin remedio.

Una novia siciliana

Cuando el millonario Matteo Santini compró una noche con Bella Gatti lo hizo para proteger su inocencia del peligroso juego en el que estaba atrapada. Nunca esperó quedarse tan enganchado de la poderosa atracción que sentía por ella o tan sorprendido por su desaparición al día siguiente.
Bella, camarera de hotel en Roma, había escapado de un bochornoso pasado, pero los recuerdos de esa noche con Matteo aún la perseguían. Estaban obligados a acudir juntos a una exclusiva boda en Sicilia y Bella sabía que el implacable magnate querría ajustar cuentas.
Pero cuando volvieron a verse quedó claro que la única forma de escapar sería pasando por la cama de Matteo.

Una mujer valiente

La línea que separaba lo personal de lo profesional era muy delgada.
Frente a la puerta del ático del famoso playboy Demyan Zukov, la secretaria Alina Ritchie temblaba debido a los nervios. No debería haber aceptado el empleo. Se sentía perdida, y eso que aún no había conocido a su nuevo jefe.
La mala reputación de Demyan era cierta. Sus miradas apasionadas la hacían sentirse casi desnuda. Descubrió que su forma de mirarla despertaba en ella una rebeldía que la impulsaba a desafiarlo continuamente.
Pero si cada vez que se rozaban saltaban chispas, ¿cuánto tiempo podría Alina continuar negándose a lo que su cuerpo le reclamaba a gritos?

La otra cara del amor

Una oferta escandalosa que ella no puede rechazar

El éxito de Zander Kargas se debía en parte a lo que había aprendido al tener que vivir en las calles. Había tenido que luchar por todo y le quedaban muy pocos desafíos por delante. O eso creía él. Charlotte era la mejor secretaria con la que Zander había tenido el placer de tratar. Y la única mujer que había encendido su deseo en mucho tiempo. Pero tenía el defecto de que trabajaba para su peor enemigo. Dando por sentado que podía conquistar su afecto del mismo modo en que conquistaba todo lo demás, Zander echó mano a su cartera. Sin embargo, Charlotte no se dejó comprar y Zander supo que no tendría más remedio que seducirla.

La mujer del siciliano

Quizá fuera despiadado, pero se moría de ganas de estar junto a su esposa... en la cama

Una trágica noche había devuelto a Rico Mancini a la vida de Catherine Masters. Catherine sabía que, tras el bello rostro de Rico, se escondía un hombre frío como el hielo... que se había empeñado ahora en convertirla en su esposa... Si rechazaba la oferta, Catherine perdería lo que más quería en el mundo. Y si aceptaba, se arriesgaba a entregar su corazón a un hombre incapaz de amarla...

La fuga de la princesa

Juró proteger a la princesa, sin embargo… ¿sería capaz de protegerla de sí mismo?
La princesa de Ishla ansiaba disfrutar de una semana de libertad, fuera de la jaula de oro que era su palacio. Allí, tenía prohibido hacer todo aquello con lo que soñaba, como salir a bailar, compartir una cena romántica con un hombre atractivo, besarlo… Estaba decidida a cumplir su sueño. Lo único que debía hacer era volver virgen a su país. Una vez en Australia, encontró al único capaz de hacer realidad sus fantasías.
Admirado y temido, Mikael Romanov se había ganado a pulso su reputación de hombre impasible, pero Layla consiguió llegarle al alma enseguida.

El precio del orgullo

El dinero no sería un obstáculo, pero el precio de intimar con Libby era mucho más elevado...
Daniil Zverev era el magnate más seductor, implacable y pecaminoso del mundo. Nadie sabría jamás la crueldad y el rechazo que potenciaron su prosperidad, pero Libby Tennent, una hermosa profesora de ballet, estaba conquistándolo y acercándose peligrosamente a la verdad.
La espontánea Libby había desafiado al sombrío ruso desde el momento en el que entró en su despacho. Él no hacía favores, pero sí ayudó a Libby a que montara su negocio. Él, por principio, no mantenía relaciones estables, pero una noche con Libby no era suficiente…