domingo, 17 de diciembre de 2017

La verdad de sus caricias


Le bastaba chasquear los dedos para que las mujeres lo obedecieran Acalorada y exhausta por el bochorno milanés, Caroline Rossi entró en las elegantes oficinas de Giancarlo de Vito y comenzó a sentirse gorda, fea y prácticamente invisible. La despiadada ambición de Giancarlo lo había llevado hasta donde estaba, pero no había olvidado las penalidades sufridas ni la sed de venganza que solo Caroline podía ayudarlo a apagar. Acostumbrado a que las mujeres se desvivieran por complacerlo, Giancarlo se sintió perplejo al ver que ella se negaba a seguirle el juego. Para lograr vengarse tendría que recurrir a su irresistible encanto...

2 comentarios:

  1. estan uper cheveres pero yo soy una niña que nesesita de esa tarea novelas no tienen que ser espesificamente romanticas pero es mi favorito despes de terro intenta hacer un blog sobre novelas no de tanto seducccion

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